lunes, 18 de octubre de 2010

LA ACTITUD CIENTIFICA COMO ESTILO DE VIDA





 
           
Ezequiel Ander Egg, plantea que la  actitud científica es una predisposición a detenerse frente a las cosas para tratar de desentrañarlas: problematizando, interrogando, buscando respuestas, y sin instalarse nunca en certezas absolutas. Por lo tanto la admiración, el asombro son los que movilizan a la persona a investigar o para ser mas preciso, la indagación de algún aspecto de la realidad.

La capacidad de interrogar e interrogarse orienta y sensibiliza nuestra capacidad para detectar, para admirarnos y para preguntar, esto es debido a que el valor del pensamiento radica más en las preguntas que en las respuestas.
Según Ander, hay que pensar la realidad, pensar la existencia, pensar los problemas, más que pensar los libros, y mas que informar a través de citas  o pie paginas; expresa que el principal instrumento de la realidad en la utilización de citas y en este estilo de trabajo intelectual consiste básicamente en el comentario y la interpretación.
El conglomerado de información es necesario para todo investigador pero según este autor, pero en determinadas circunstancias, ya que no es un elemento habitual para hacer ciencia y mucho menos para asumir una actitud científica.
Por ello el que asume una verdadera actitud científica frente a la realidad encuentra siempre como punto de confluencia entre  la teoría y las situaciones concretas. Y la capacidad de admiración, asombro e interpelación ante la realidad exige dos atributos esenciales: una actitud de búsqueda de la verdad y una curiosidad insaciable y ellas dos se apoyan mutuamente.


BUSQUEDA DE LA VERDAD

Partiendo de esta nueva concepción de la actitud científica como estilo de vida; se puede decir que la búsqueda de la verdad no es solo pensar que buscando se puede encontrar “algo” que es manifiesto y reconocible por sí mismo; la verdad; o que la verdad se puede poseer, como si se tratara de un puro objeto. U otra falsa idea de la verdad es la de creer que el científico puede expresar una correspondencia precisa entre la descripción o explicación que hace y lo que describe o explica.
Kart Popper (s. XXI) piensan que no existen ningún criterio para establecer que se ha alcanzado la verdad; por ello quien no busca la verdades porque se cree en posesión de ella; consecuentemente, nada tienes que encontrar y nada tiene que buscar. Los que pretenden ser propietarios de la verdad absoluta son unos necios en su seguridad, pues tienen  la desgracia de ignorar la duda. Y no hay peor ignorancia que la de aquel que ignora su propia ignorancia. Por ello los hombres de ciencia son los que saben  y al mismo tiempo saben lo mucho que ignoran.
Si se cree poseer la verdad es imposible el menor de atisbo de actitud científica y el asumir verdaderamente el estilo del pensar científico implica siempre la pérdida de toda arrogancia en cuanto a considerarse propietario de verdades incontrovertidas o de certezas absolutas; el sabio es el que pone en cuestión el valor de sus ideas y se esfuerza siempre en mirar hacia delante.
Por lo tanto la expresión de búsqueda de la verdad es el punto de arranque desde el cual es posible asumir una actitud científica. Se trata de preguntarse y realizar el esfuerzo de resolver con el máximo rigor las cuestiones planteadas como problemas.
El autentico científico, es alguien que interroga y pregunta, aunque no siempre su interrogación sea una pregunta correcta  y no siempre obtenga respuesta. Y cuando obtiene respuesta, sabe que éstas no son definitivas, por eso duda aun de las verdades  en que cree.
Si uno tiene actitud científica, debe estar siempre dispuesto a dejarse interpelar, de ponerse en duda, de interrogarse, de cuestiones, por ello se invita  a no hacer tan fácilmente en dogmatismo y entonos sus derivados como son el sectarismo, fanatismo, etc.
Según esto se puede afirmar que ningún científico autentico, consciente de su labor puede decir que su búsqueda ha terminado, este deber ser insaciable en su curiosidad, sabe ante si que tiene un océano inexplorado, no hay límite para esa curiosidad, porque la verdad científica es dinámica y las verdades  que se adquieren son parciales, siempre sujetas a corrección; ya que el científico sabe que aquello que conoce es portador también de ignorancia e incertidumbre.
Partiendo de esta afirmación se puede decir que la búsqueda de la verdad y curiosidad insaciable conducen a una actitud existencial en la que la vida y la ciencia no se separan, ambas no sólo deben disociarse, sino que cada una ha de servir  para enriquecer a la otra, teniendo en cuenta que la vida es una totalidad y la ciencia un aspecto de esa totalidad.
De allí que el que asume una actitud científica tiene un determinado modo de existir, esto es, de estar presente en el mundo y de acercarse a la  realidad, por ello no se puede ser científico y andar por la vida respondiendo a otros problemas con lugares comunes, opiniones superficiales, explicaciones mágicas, adhiriéndose a doctrinas como si fueran reservas sagradas de principios incuestionables; por esto se habla de una actitud científica, no como doctrina, sino como un estilo de vida.
 Y este estilo de vida debe ser caracterizado por la tenacidad, perseverancia y disciplina,  con una presencia activa de una sinceridad intelectual  y capacidad para objetivar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada